Vivir la ecografía 4d en familia
10 Mayo, 2016
Fular portabebés BabyAquaBag
6 Junio, 2016

Moxibustión en el embarazo

¿Qué es la moxibustión?

La moxibustión es una tratamiento, que a través de la aplicación de calor en distintos puntos (que son los mismos que en acupuntura), consigue equilibrar las funciones fisiológicas de nuestro cuerpo, haciendo que la sangre y la energía fluyan mejor y que forma parte de la medicina tradicional china. Utiliza las hojas secas y trituradas de la planta artemisa a la que se le da forma de cigarro denominado moxa. Este tratamiento, carece de evidencias científicas pero juega papel importante en la medicina oriental y es frecuentemente utilizado para favorecer la circulación sanguínea, regular el metabolismo, regular el estrés o fortalecer el sistema inmunológico.

medicina tradicional china

Moxibustíon en el embarazo

Esta técnica se utiliza a partir del tercer mes, para embarazadas que tienen colocado el feto de nalgas o en posición podálica. A través de la moxibustión se pretende de una manera sencilla e indolora que el feto se coloque de cabeza, para que se produzca un parto normal y sin complicaciones.

Suele realizarse entre la semana 28 y la 34. Se puede administrar durante 10 o 20 minutos, dos veces al día, hasta un máximo de 10 días. Si funciona y le feto se coloca en posición cefálica, se termina el tratamiento. Si sigue de nalgas, se puede continuar una semana más.

MoxaConsiste en aplicar calor a través del llamado “puro de moxa“, el cual se aproxima al dedo gordo del pie hasta el punto en el que se empiece a notar calor pero en ningún caso quemazón. Se dice que éste elemento, a través del calor, provoca la liberación de dos hormonas del embarazo (estrógeno placentario y prostaglandinas), las cuales generan contracciones en el útero y pueden estimular que el bebe se mueva hacia la posición ideal.

 

Diversos estudios, aseguran que este método funciona en un elevado porcentaje de casos en los que se ha aplicado el tratamiento y que no reviste peligro alguno, ya que aunque en algunos casos se han observado un aumento de las contracciones previas al parto, no se ha detectado un aumento de partos prematuros.